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Plan de devolución de resultados para el comité de ética

Los ocho apartados que un comité espera encontrar, con el texto tipo de cada uno y los errores que provocan una petición de aclaración.

Por Ángel Zamora Martínez, doctor en Psicología

Cada vez más comités de ética preguntan por la devolución de resultados al evaluar un protocolo. Y cada vez menos se conforman con la frase de siempre: «se informará a los participantes de los resultados del estudio».

Esa frase es el origen de casi todas las peticiones de aclaración, porque no responde a ninguna de las preguntas que el comité necesita responder: qué se informa, cuándo, a quién, en qué formato, y qué pasa si aparece algo preocupante.

Este es el esqueleto de un plan que se aprueba a la primera.

Los ocho apartados

1. Qué resultados se devuelven y cuáles no

Es el apartado que más peso tiene. El comité quiere ver un criterio explícito, no una lista.

El criterio habitual combina tres condiciones: que la medida sea válida —instrumento validado, no una variable exploratoria—, que sea interpretable por quien la recibe, y que tenga alguna utilidad para esa persona.

Se devolverán las puntuaciones de los instrumentos validados incluidos en el protocolo (X, Y, Z), presentadas como trayectoria individual y posición relativa respecto al grupo. No se devolverán las variables exploratorias ni los índices derivados sin validación previa, por no ser interpretables de forma fiable a nivel individual.

Decidir no devolver algo es perfectamente aceptable. Lo que no se acepta es no haberlo decidido.

2. En qué momento

Antes de la publicación del artículo, idealmente. Si el estudio es longitudinal, hay que justificar si se devuelve entre oleadas y cómo se controla el posible efecto sobre las respuestas posteriores.

La devolución se realizará en el plazo de X meses desde el cierre de la base de datos y en todo caso antes de la publicación de los resultados principales. En los estudios longitudinales, no se devolverán resultados individuales entre oleadas para evitar influir en las mediciones sucesivas.

3. A quién y en qué formato

Aquí es donde se demuestra que se ha pensado en el lector real. Si hay varios perfiles —participante, familia, profesional—, cada uno necesita su documento y sus reglas sobre qué puede ver.

Cada participante recibirá un informe individual en PDF, redactado en lenguaje no técnico, con una extensión aproximada de cuatro páginas. Se ofrecerá una versión en lectura accesible para participantes mayores de 65 años o que lo soliciten.

Si todavía no has decidido si el informe será individual o agregado, aquí están las cuatro preguntas que lo deciden.

4. Cómo se redacta para no causar daño

Este apartado no siempre se pide de forma explícita, pero incluirlo evita la mitad de las aclaraciones posteriores. Cuatro compromisos concretos:

  • No se comunicarán puntuaciones brutas ni puntos de corte de instrumentos de cribado.
  • No se emplearán etiquetas diagnósticas ni categorías clínicas.
  • Los resultados se presentarán acompañados siempre del rango del grupo, como contexto y no como norma.
  • La información sobre recursos de apoyo aparecerá en todos los informes, con independencia de las puntuaciones obtenidas, y se indicará expresamente que su presencia no implica hallazgo alguno.

Ese último punto importa más de lo que parece. Si el bloque de recursos solo aparece en los informes que superan un umbral, su mera presencia se convierte en la etiqueta que se pretendía evitar.

5. Qué ocurre ante un hallazgo que requiera atención

El apartado que más se olvida y el que más problemas causa. Tiene que estar escrito antes de que ocurra el caso, con responsable, plazo y vía.

Si en el procesamiento se identifica una puntuación por encima del umbral establecido para [ítem o escala], se comunicará al investigador principal en un plazo máximo de 48 horas, identificando únicamente el código de participante y el criterio activado. El investigador principal decidirá la actuación conforme al procedimiento de riesgo aprobado en este protocolo. El proveedor externo no contactará en ningún caso con la persona participante, al no disponer de su identidad ni mantener relación asistencial con ella.

6. Quién trata los datos y bajo qué figura

Si el análisis o el diseño los hace alguien externo, hay que decirlo y encuadrarlo jurídicamente.

El tratamiento de datos para la elaboración de los informes será realizado por [proveedor], en calidad de encargado del tratamiento conforme al artículo 28 del RGPD, mediante contrato firmado con anterioridad a cualquier cesión. Los datos se transferirán previamente anonimizados; el vínculo entre código y persona permanecerá en todo momento bajo custodia del equipo investigador.

Aquí está el detalle de cómo debería funcionar ese circuito, incluido el plazo de borrado y los subprocesadores.

7. El texto para la hoja de información al participante

El comité comprobará que lo que promete el consentimiento coincide con lo que dice el plan. Conviene incluir el texto literal:

Al finalizar el estudio recibirá un informe personal con sus resultados, escrito en lenguaje sencillo. Este informe no es un diagnóstico ni sustituye a la valoración de un profesional sanitario. Puede indicarnos en cualquier momento que no desea recibirlo.

Esa última frase —el derecho a no saber— es la que más se olvida y la que más se agradece.

8. Recursos y responsable

Quién lo hace, con qué presupuesto y en qué partida. Un plan de devolución sin recursos asignados es la razón número uno por la que después no ocurre. Los rangos para cuantificarlo están en cuánto cuesta hacer informes de devolución.

Los cuatro errores que provocan aclaraciones

Prometer más de lo que se va a entregar. «Se informará de los resultados» compromete a un trabajo real dos años después. Si no habrá presupuesto, es mejor comprometerse solo a la devolución agregada.

Confundir devolución con difusión. Una jornada de resultados o una nota de prensa son difusión. El comité pregunta por lo que recibe quien participó.

No prever el derecho a no saber. Algunas personas no quieren recibir información sobre sí mismas, y ese derecho debe estar recogido en el consentimiento.

Dejar el hallazgo preocupante sin procedimiento. Es el punto que con más frecuencia devuelve un protocolo para revisión.

Un atajo honesto

Si estás escribiendo esto ahora y el estudio ya está diseñado, empieza por el apartado 7. Mira qué promete tu hoja de información al participante: eso marca el mínimo que estás obligado a cumplir, y el plan tiene que ser coherente con ello.

Si el consentimiento no menciona la devolución y quieres añadirla, necesitarás una modificación del protocolo. Es mejor saberlo ahora que después de recoger los datos.

Y si lo que buscas es ver cómo se traduce todo esto en un documento real, aquí hay tres informes completos —un estudio universitario, un ensayo clínico y una unidad del dolor— con las decisiones de cada uno explicadas. El marco general está en la guía sobre cómo devolver los resultados de un estudio.

¿Y cómo se vería con tus datos?

El Prototipo responde exactamente eso: un informe real, con tu estudio y tu marca, en una semana.